El cartel es el elemento publicitario por excelencia, es el medio anunciador de los acontecimientos sociales. Esta forma de aviso y promoción está presente en las actuaciones taurinas, en los espectáculos circenses, en las ferias de todos los pueblos de nuestra geografía y como no podía ser menos en los encuentros de fútbol.
El Trofeo Ramón de Carranza como acontecimiento deportivo y gran fiesta veraniega de la ciudad de Cádiz ha dispuesto de su cartel anunciador desde sus inicios en el verano de 1955.
La cartelería del Trofeo Carranza ha estado presente, desde la mitad del siglo pasado, en los escaparates de las calles de la capital gaditana, las localidades de la provincia y más allá de los límites de la misma. Los emigrantes se los llevaban para sus centros de reuniones y bares en Alemania, Holanda, Bélgica o Suiza.
En la época de mayor esplendor del Trofeo las propias empresas patrocinadoras del cartel eran las encargadas de confeccionarlo. La firma bodeguera Osborne desempeñó dicha función durante doce años (de 1961 a 1972), de forma que su departamento de publicidad se volcaba con gran énfasis para que el diseño del mismo resultara lo más atractivo y vistoso posible. Era tal la expectación que se creaba que el Ayuntamiento situaba dos guardias municipales a las puertas de la oficina de la delegación en Cádiz de Osborne para vigilar las larguísimas colas que se formaban para conseguir una reproducción del cartel. Conseguir un cartel anunciador era poco menos que una odisea, por ello hubo años que se llegaron a imprimir hasta 100.000 ejemplares en dos tamaños diferentes. A lo largo de la vida del Trofeo la realización del cartel ha sido encomendada a prestigiosos cartelistas de los que cabe destacar pintores como Ricardo Anaya, R. Catalán y el gaditano Juan Carlos Curado, y fotógrafos como Fernando Fernández, Salva, Kiki y en las últimas ediciones Cata Zambrano.
Los motivos elegidos para ilustrar los carteles han sido muy variados. Los elementos más repetidos han sido la colosal copa, los escudos de los equipos participantes y los propios futbolistas. También se ha recurrido mucho a la vieja torre olímpica, al propio estadio Ramón de Carranza y a elementos simbólicos de la ciudad como pueden ser las Puertas de Tierra y el puente José León de Carranza. De este modo se han logrado composiciones para todos los gustos; desde los ensalzadores del Régimen de los años 62 y 63, con sus patrióticas banderas de los países participantes, pasando por los muy recordados del ‘póker de ases’ del 72 o el de Pelé y Cruyff del 74, hasta el más que discutido de la suela de una bota del 99.
La cartelería del Trofeo resulta ser una forma muy valiosa de estudiar cómo ha ido evolucionando todo lo que se puede asociar a este acontecimiento. Es un patrimonio cultural de Cádiz, no sólo de los aficionados al fútbol sino de los gaditanos en general, que sorpresivamente ningún organismo o institución local o regional ha sabido guardar; ni tan siquiera el Ayuntamiento se ha preocupado de guardarlos e increíblemente en el Archivo Histórico Municipal, aunque los cuidan con gran esmero, faltan bastantes de los que anunciaran las primeras ediciones.
Con motivo de las “Bodas de Oro” del Trofeo, el aficionado Eugenio Espinosa, el periodista Jesús Amarillo y quien suscribe, trataron de recopilar la colección completa para que fueran mostrados en la exposición que se montó con tal efeméride y con la idea también de poder realizar una posible edición de un libreto o catálogo que haría factible que los gaditanos y los amantes del Trofeo pudieran disponer de una reproducción de todos ellos. A la labor de recopilación se le dedicó muchas horas de trabajo, numerosas llamadas telefónica y arduas gestiones como la del ‘carranzista’ José Núñez, que logró localizar en la ciudad de Valencia los complicados ejemplares de la primera y tercera edición. Aún quedan por encontrar los correspondientes a los años 56, 58, 60 y 61.
Después de tantos años, sólo cabe confiar en la suerte de hallar a algún particular que haya tenido el buen criterio de preservarlos. Si no es así, se habrá perdido para siempre un tesoro para quienes se preocupan por conservar la historia del Trofeo y la del Cádiz Club de Fútbol.