Andrées González
Cádiz

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Posiblemente Andrés no sea uno de los históricos más conocidos por parte de la afición, pero ya es hora de que se conozca algo más de él. Y es que el excentral forma parte de ese elenco de jugadores que salieron de Cádiz y ficharon por grandes conjuntos de nuestro país, en su caso, por todo un Real Madrid en el que compartió vestuario con nombres tan importantes como Pirri, Del Bosque, Camacho, Santillana, Amancio, García Remón o Zoco.
Pero empecemos desde el principio. Andrés comenzó a dar sus primeras patadas en serio en el colegio Salesianos. Fue pasando por diversos equipos de nuestra capital hasta que recaló (con quince años) en el Balón de Cádiz, por aquel entonces ya, equipo puente para llegar al ansiado Cádiz CF. Aquí permaneció nada menos que cinco temporadas. En la tercera, contando 18 años, ya era jugador de Tercera, lo que le valió para ser fichado por el equipo cadista, que sin embargo, lo mantuvo cedido dos campañas más. Llegó el momento de Andrés para incorporarse al Cádiz, aunque el entonces técnico, León Lasa, comunicó al club y al jugador que no estaba interesado en el joven central. Así pues club y futbolista negociaron para encontrar una salida, que se presentaba en forma de cesión. La única condición que exigió Andrés fue la de que su nuevo equipo militara en Tercera, y por tanto, continuar su formación en categoría nacional.
El club accedió y comenzaron los contactos para buscar acomodo al jugador. Muchos fueron los que llamaron preguntando por el jugador, pero siempre equipos regionales y nunca de Tercera, como así lo quería el futbolista. Tan decidido estaba Andrés, que viendo que no iba a poder ver satisfecha su petición, se plantó, ni corto ni perezoso y con sólo 22 años frente al entonces presidente (Gutiérrez Trueba) para comunicarle que abandonaba la práctica del fútbol. Pero Trueba, que algo sabía de fútbol, y que estaba convencido de las posibilidades de Andrés, forzó al jugador a quedarse y al técnico a aceptarlo en la plantilla, y que el tiempo decidiese si se hacía merecedor o no de continuar en el equipo.
Poco después se vio que si. Andrés trabajó y trabajó, sabiendo que no contaba con el beneplácito de su técnico, pero con el paso del tiempo se vio que allí había un gran jugador en potencia, ante el cual no se podía mirar a otra parte. La oportunidad le llegaría con las lesiones de López y Ortega I, que le permitieron la entrada al equipo. Su rendimiento fue tal, que finalmente Lasa tuvo que reconocer en Andrés sus cualidades, y el zaguero pasó en apenas unos meses, de estar casi colgando las botas, a la inamovible titularidad. Seguro que ninguno de los dos pensó que podían llegar a congeniar tan bien y a beneficiarse mutuamente: el jugador aprendió mucho y para el técnico fue un hombre pilar en aquel Cádiz que perseguía ya el ascenso.
La siguiente temporada, la 71/72, fue la de la definitiva consagración del gaditano. Muy meritoria por cierto, en un año tan fatídico en lo deportivo, y que provocó que pasaran cuatro entrenadores por el banquillo amarillo. Ninguno de ellos osó no contar con él, totalmente consolidado ya a nivel nacional. Grandes equipos empezaron pronto a preguntar por él, y al concluir la campaña, Andrés veía como sus mayores aspiraciones se hacían realidad, al incorporarse al Real Madrid. El Cádiz salió también beneficiado, y es que la entidad de Chamartín desembolsó siete millones de pesetas, muy necesarias para las alicaídas arcas.
Andrés permaneció cuatro temporadas en el club blanco, en dos etapas. Allí ganó una liga y una copa (amén de participar en la Copa de Europa, que por aquel entonces se resistía y mucho al Madrid), aunque lamentablemente, nunca llegó a consagrarse ante la mucha competencia que había en el vestuario madridista. Pirri, Zoco o Benito eran huesos muy duros de roer a la hora de acceder a la titularidad. En su primera etapa, ocupaba el banquillo madridista el mítico Miguel Muñoz, que contaba mucho con él y lo convocaba siempre, aunque era complicado darle puesto en el titular. Pero siempre disfrutaba de minutos en todos los partidos, antes o después dependiendo de cómo fuera el mismo. Las lesiones también le impidieron triunfar, y es que Andrés fue operado de pubis nada menos que tres veces. Tras dos años de éxitos relativos, aceptó ir cedido al Castellón, donde militó a lo largo de la temporada 74/75, para regresar nuevamente a la disciplina del Bernabéu. De nuevo dos temporadas en el Madrid, aunque estas dejan un sabor mucho más amargo. Miljanic dirigía entonces la parcela técnica, y el balcánico no contaba en absoluto con él, por lo que la relación entre ellos se fue deteriorando.
Andrés, cansado de no contar con oportunidades, decidió abandonar la entidad merengue una vez concluida la temporada 76/77, y ficha por el Racing Portuense, recién ascendido a Segunda B (de nueva creación), lo que le permite volver a casa. Aunque por poco tiempo, ya que la campaña siguiente marcharía al Levante, también en Segunda B. Tras año y medio allí, sufre una lesión de ligamentos en su rodilla, y con la temporada aún sin concluir, decide que ya había llegado el momento de colgar las botas.
Regresó entonces a su tierra natal, donde estableció varios negocios con Juan Sol, exjugador madridista que conoció en su etapda como futbolista blanco. En el primer año tras su retirada fue técnico del filial del Portuense, pero luego no volvió a estar relacionado con el mundo del fútbol hasta que hace aproximadamente un año, se incorporó al organigrama técnico del Cádiz, donde coordina, junto a otro importante histórico amarillo, Barla, las secciones inferiores del club.
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