Botubot
Cádiz

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Aunque desarrolló la gran mayoría de su trayectoria profesional en el Valencia, donde cosechó todos sus éxitos (llegando al cénit con la Recopa de 1980 ganada al Arsenal y con Di Estéfano como entrenador), Manuel Ángel Botubot Pereira (Cádiz, 23 de noviembre de 1955) merece ser tratado de forma especial y como jugador mito de nuestro club. Y es que no deja de ser un futbolista de la tierra, que siente los colores cadistas como suyos y que además, para más señas, salió de la cantera amarilla.
Botubot era un central, zurdo, de mucha envergadura y corpulencia, pero muy lejos de ser el típico “tronco” defensivo. En sus tiempos de futbolista medía 1.82 y pesaba 74 kilos. Era muy seguro y expeditivo, tanto cuando iba al corte como en el juego aéreo. En los córners se convertía en una pesadilla para los porteros rivales, y siempre se adelantaba a los atacantes contrarios.
Desde muy joven entró a formar parte del Cádiz. Empezó en los alevines (entonces el club disponía de dicho escalafón), y fue escalando por las diversas secciones de la cantera hasta que llegar al Cádiz B. Su rendimiento seguía siendo fantástico y cada día crecía como futbolista. Tanto fue así, que en el verano de 1976, de la mano de los por aquel entonces secretario técnico (Rojas) y presidente (De Diego) da el salto a la primera plantilla. Sólo él y Rosado tuvieron esa oportunidad, y ninguno de los dos la desaprovechó, como luego el tiempo ha demostrado.
A pesar de ser su primer año como profesional, no sólo era convocado, sino que enseguida se convirtió en indiscutible. Desde el primer partido de liga fue titular, y hasta su despedida, sólo dejó de jugar un partido por sanción. Nadie le arrebataba un solo minuto del campo. Su progresión era espectacular, y rápidamente empezó a llamar la atención de los más poderosos de la liga española. En tan sólo seis meses Botubot había pasado de jugar en el Cádiz B a ser titular en el primer equipo y que los conjuntos más importantes de España se pelearan ya por él.
La crisis económica que atravesaba entonces la entidad amarilla no deja lugar a sentimentalismos: Botubot tiene que dejar el Cádiz, ante los cantos de sirena que llegan desde Real Madrid, Atl. Madrid, Barcelona y Valencia. Se produce uno de los fichajes más curiosos, estrambóticos y anecdóticos de nuestro fútbol, del que incluso el Telediario se hizo eco en su día: Manuel De Diego espera en un hotel de Barcelona a los representantes de los cuatros equipos antes mencionados. El que llegue antes con el dinero se lleva a la joven promesa. Y fueron Pasieguito y Salvador de Gomar, representando al Valencia, los que se personaron antes el 4 de enero 1977 en el Hotel Calderón de la Ciudad Condal para firmar el contrato que vinculaba a Botubot con la entidad ché, a cambio de 25 millones de pesetas. A pesar de dejar el equipo a mitad de temporada, Botubot puede decir bien orgulloso que fue partícipe del primer ascenso del Cádiz a Primera, que se produciría en junio de su primer año lejos de la Tacita, en la misma temporada de su adiós a los colores amarillo y azul.
Botubot tuvo la suerte de forma parte de uno de los mejores equipos de nuestra historia, el Valencia de finales de los 70/primeros 80, coincidiendo con grandísimos jugadores como Mario Kempes, Ricardo Arias o Sempere. En 1979 cosechó la Copa del Rey, lo que abrió las puertas a la posterior Recopa y Supercopa de Europa, todo un éxito para el balompié hispano. Recordemos que entonces era mucho más complicado acceder a competiciones europeas (tan sólo cuatro equipos por país entre Copa de Europa, Recopa y UEFA).
El gran momento de forma que vivían el Valencia y él mismo le abrieron también las puertas de la Selección. Fue Ladislao Kubala quien lo convocó para la sub21, hasta que el 21 diciembre de 1978 hizo su aparición en la absoluta, de la mano del húngaro. Fue en Roma, ante la escuadra transalpina (España caía por 1-0). A la postre, la única vez que se enfundó la camisola nacional.
Botubot permaneció ocho temporadas en el Valencia, en las que siempre fue titular indiscutible junto a Ricardo Arias. En la 84-85, y tras casi una década de éxitos, se marchaba al Castellón, de vuelta a Segunda División, donde permaneció dos temporadas más, la primera de ellas a gran nivel.
Poca gente sabe que Botubot se retiró en el Xerez. Su último año en activo fue la campaña la 86-87, en la que el central fue titular en el equipo azulino, en la vuelta de éste a la División de Plata. Tras esta breve etapa en el equipo jerezano, Botubot se decidía a colgar las botas, después de una década dando clases de central.