Carmelo
Cádiz

|
|
|
|

Carmelo Navarro Careaga. Auténtico genio y figura del mejor Cádiz que hemos disfrutado nunca. Nació en Murcia un 25 de marzo de 1959, aunque hace ya tiempo que es gaditano adoptivo. Marcó una época en la zaga cadista, en la que se granjeó la simpatía de toda España y de Cádiz en particular. Todavía hoy su recuerdo provoca una sonrisa en los futboleros de "la piel de toro". No en vano se le bautizó pronto en Cádiz como el "Beckenbauer" de la Bahía. Esto es Cádiz....Su carrera deportiva comenzó en el club de la ciudad de su familia, el Puerto de Santa María.
En el Racing Portuense dio sus primeros pasos como futbolista, de donde dio su gran salto a Primera División, al Salamanca. A partir de entonces fue cambiando de equipo, pero siempre jugando en la máxima categoría del fútbol español. Betis y Recreativo contaron con sus servicios hasta que el Cádiz llamó a su puerta. Jugar en el equipo de su tierra, en Primera, era un reto y una ilusión que no pudo rechazar. Nada más llegar pronto se supo que no se trataba de un jugador cualquiera.
Junto con Mágico, era la imagen del club. Cualquiera que pensara en el Cádiz rápidamente evocaba su rostro en su mente. Todo el mundo asociaba Cádiz CF y Carmelo. Y no era de extrañar. A simple vista nadie habría dicho que era jugador profesional. Su aspecto físico, su constitución y apariencia inducían a pensar cualquier otra cosa de él. Y una vez en el campo pasaba casi lo mismo. No parecía estar jugando, nadie reparaba en él, pero cuando el colegiado hacía sonar su silbato comenzaba su despliegue de juego. Sin ser ni mucho menos un central rápido, su excelente de colocación, le hacían siempre estar en el momento indicado en el sitio oportuno. Los rivales no sabían de donde salía ni como los paraba, pero lo cierto y verdadero es que era harto complicado evadirse de sus marcajes.
Su debut con el equipo amarillo no fue lo que se dice feliz: un 30 de agosto de 1987 saltaba por primera vez al Carranza portando la elástica amarilla. Pero el destino quiso que aquel día tuviera enfrente a uno de los mejores equipos de la historia de la liga: el Real Madrid de Butragueño (que para los que no lo sepais, debutó en Primera en nuestro estadio precisamente). Los blancos endosaron un duro 0-4 al equipo de la Tacita. Afortunadamente, esa no fue la tónica dominante en los partidos que Carmelo jugó con nosotros. Su popularidad fue tal, que una vez decidió colgar las botas, Canal Sur y Canal+ se peleaban por contar con sus servicios para las retransmisiones de partidos de fútbol. Y es Carmelo puede presumir de una simpatía y una humildad que hace muy difícil que no se le coja aprecio enseguida. Conversar con él es un auténtico privilgio. Yo tuve la oportunidad de hacerlo en julio de 2002 para realizarle una entrevista. Fue todo un placer. Y como todos nuestros mitos, estuvo muy atento y cordial, dispuestos a ayudar con todo lo que pudieran y cedernos material de un gran valor sentimental para él. Desde aquí quiero agradecerle su ayuda.
Carmelo llegó al Cádiz en la temporada 87-88, y ya no se movería nunca de aquí. Jugó durante 5 temporadas en Primera, siempre como titular indiscutible. Fue una de los pilares de aquellas permanencias inverosímiles que los amarillos conseguía a última hora, cuando nadie daba un duro por ellos, y que hicieron del Cádiz uno de los equipos más populares y queridos en todo el territorio nacional. Jugadores como el propio o Carmelo daba más consistencia a esa imagen típicamente "gadita" del Cádiz. Lo dicho, esto es Cádiz y.....
Por desgracia, en su quinto año aquí no pudo evitar el descenso a Segunda. Lo que nadie podóa imaginar que en la siguiente campaña, lejos de ascender, los amarillos dieran con sus huesos en Segunda B. Carmelo se retiró tras dicha temporada, en lo que desde luego fue un triste adiós, inmerecido e injusto totalmente. Una salida por la puerta de atrós de uno de los grandes mitos del cadismo.Afortunadamente, el destino ha sabido reconocer el amor por los colores de su club y el esfuerzo que dedicó al Cádiz, y como él mismo nos ha dicho, todavía hoy la gente lo sigue felicitando por la calle y se le sigue recordando con mucho cariño. Que dure muchos años.